12 de octubre: En defensa de la identidad nacional

 


Artículo escrito por Dante López Raggi

El mundo actual sufre y desangra:

Las comunidades de la tierra nunca han vivido un inmenso totum revolutum como el de nuestro presente. A lo largo de la historia, desde el Génesis hasta diversos acontecimientos que han modificado la vida de los sujetos, los falsos profetas que emergieron de la superestructura material y cultural de la modernidad han decidido respetar su quididad, eludiendo la tarea de esclarecer las consecuencias del reinado del Imperialismo Internacional del Dinero en el territorio nacional de cada unidad política.

Ante la avanzada del Don Dinero, con su principal rol de ser el regidor en la vida cotidiana de los individuos, el papa Pío XI en su encíclica Quadragesimo Anno de 1931 afirmó tajantemente: "Por lo que atañe a las naciones en sus relaciones mutuas, de una misma fuente manan dos ríos diversos: por un lado, el nacionalismo o imperialismo económico (el mundo liberal); y del otro, el no menos funesto y execrable internacionalismo o imperialismo internacional del dinero (las finanzas apátridas) para el cual, donde está el bien, allí su patria (ubi bene, ibi patria est)."

Del modo que lo definió la máxima santidad, sus profecías enunciadas han cobrado vida en la actualidad. El progreso indefinido del capitalismo trasnacional ha propiciado que en la centuria actual se registre un número de esclavos superior al de cualquier otra época. Pues varias organizaciones internacionales sostienen que más de 25 millones de mujeres, hombres y niños viven en condiciones de esclavitud, es decir, tres de cada 1.000 habitantes en el planeta. [1]

En el continente europeo, América del Norte y Asia, más de un millón y medio de personas se encuentran en la esclavitud. Ni hablar en Hispanoamérica, aquí la cifra de víctimas de trabajos forzosos se eleva a más de 1.800.000. Tal sistema expoliador, que representa los nuevos brazos de un Leviatán mercantilista, se manifiesta a través de la trata de seres humanos, especialmente de menores, así también por el endeudamiento con entidades bancarias, la labor en talleres clandestinos y el trabajo infantil en circunstancias extremadamente precarias.

Ni hablar de los estragos mundanos que generan en las comunidades, los originados "becerros de oro", identificados igual que los dispositivos móviles, plataformas de redes sociales y avances en inteligencia artificial.

Una red saturada de innumerables usuarios con identidades ficticias que "debaten" y generan divisiones únicamente por el deseo de tener la razón. La intensa dependencia que se ha creado entre el Spiritus y el dispositivo móvil eclipsa los valores fundamentales de la comunidad, fomentando una desconexión del sentido de "nosotros".

En la actualidad, tales reductos cibernéticos están conformados por noticias falsas, vulgarización cultural, disputas sin sentido y obscenidades, además de otros placeres individuales gestados por la lujuria de la mundialización hedonista. El rol de esta nueva ciencia moderna se asemeja al que desempeñaban la mass media en el pasado, ya que la generación de falsas ideas para influir en el imaginario social de los pueblos se ha vuelto una moneda corriente, hasta el punto de estar viviendo una dictadura tecnológica. Tal régimen se hace evidente cuando un grupo colectivo o un gobierno resisten a su avance, lo que desencadena una serie de falsedades y estigmas promovidos por su superestructura hegemónica dictatorial, los cuales son replicados por ciertos sectores de la población, tildando a sus supuestos oponentes de "retrógrados" o de poseer un "gobierno autoritario que no respeta la libertad de expresión".


Bienvenidos al Armagedón:

Se expuso de manera concisa la crisis que enfrenta actualmente las poblaciones del mundo, destacando que el statu quo prioriza y resguarda los beneficios de la democracia liberal vigente, en detrimento de la vitalidad, el bienestar mental y la convivencia de los individuos.

Al examinar un fragmento del versículo "Apocalipsis 16:16", se lee lo siguiente: “He aquí, yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza. Y los reunió en el lugar que en hebreo se llama Armagedón.

El séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una gran voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho está. Entonces hubo relámpagos y voces y truenos, y un gran temblor de tierra, un terremoto tan grande, cual no lo hubo jamás desde que los hombres han estado sobre la tierra. Y la gran ciudad fue dividida en tres partes, y las ciudades de las naciones cayeron; y la gran Babilonia vino en memoria delante de Dios, para darle el cáliz del vino del ardor de su ira. Y toda isla huyó, y los montes no fueron hallados” 

Dicho pasaje refleja la realidad actual que enfrentamos, un Armagedón social y económico. En nuestros tiempos se manifiesta la confrontación del bien y el mal, la disputa de Dios por el bienestar común, contra las fuerzas malignas del Anticristo. Nuestro pueblo se está asemejando a Sodoma y Gomorra, amenazando con desaparecer de la memoria de los hombres. Si los tentáculos mercantilistas continúan avasallando la paz y la unidad humana, lamentablemente, La Argentina podría convertirse en la próxima región de Meguido.

En consecuencia, emergen diversos interrogantes: ¿Qué ocurriría si la comunidad dejara de existir? ¿Sin vínculos comunitarios, el ser dejaría de existir? ¿Qué implicaciones tendría la inexistencia del ser? ¿Cuál sería mi personalidad si no soy lo que soy? Estas cuestiones serán abordadas en el próximo párrafo.


En defensa de la identidad nacional:

Al abordar el ser y la identificación autóctona, es fundamental realizar un análisis a partir de una perspectiva ontológica; ante esto, el padre Jorge Biturro en su libro "Introducción al filosofar" argumenta lo siguiente: "Ser en el mundo no es color, ni extensión, ni cualidad, sino oponerse a la nada, a la posibilidad en su mismo y por si mismo ejercer la actualidad en el espacio y tiempo. Ser es ser horizonte del mundo de la realidad. Ser, pues sin adjetivos, sin diminutivos ni aumentativos, es lo mismo que existir tener actualidad, gozar de presencia en sí mismo formando un mundo que denominamos de cosas". (1978: 32).

Ya Parménides exaltó "El ser es, el no ser no es", pues nuestra esencia no emergió de forma repentina, sino que fue el resultado de diversos meollos, tanto externos e internos, que facilitaron un proceso de desarrollo, proporcionando al sujeto un camino y un medio, interpretándolo en calidad de un advenimiento.

Por tal motivo, la peregrinación del hombre en nuestro terruño, con su influjo más perfecto e imperfecto, ha conducido a la búsqueda de la excelencia, lo que ha dado lugar a la conformación de la identificación nacional. En consecuencia, tal unidad identitaria no puede escindirse del ser, dado que nuestra esencia no ha surgido de la nada, por lo que su presencia en la existencia fue determinada por una entidad pasada, del cual proviene el propio ser superior originado.

Aristóteles sostenía que la verdad se fundamenta en el conocimiento y el alma, estableciendo un vínculo entre la metafísica y la lógica. Por lo tanto, en este contexto autóctono y mundial, esta identidad nos brinda la capacidad de comprender la realidad. Asimismo, tal existencia tiene la posibilidad de ser fortalecida por una inmanencia innata, lo que permite que la nacionalidad se proyecte hacia el exterior sin ser dominada por los artificios materialistas e ideológicos previamente mencionados.

Ante lo expresado, con intención de fortalecer la propia esencia y garantizar la permanencia de la personalidad nacional a lo largo del tiempo, es crucial comprender la verdad histórica, que conlleva el entendimiento de nuestros orígenes. Al abordar el surgimiento y la existencia de nuestro ser en la historia, es imprescindible mencionar a España.


El legado de España en Hispanoamérica:

La influencia española en América fue tan significativa que trajo consigo la paz y el orden en la región. El aspecto recién mencionado es poco recordado, pero antes de la llegada de los españoles, el imperio azteca estaba inmerso en su "Holocausto azteca", donde los nativos invadían otras áreas con el fin de dominarlas, explotarlas y sacrificar a inocentes en rituales, con estimaciones que oscilan en 15.000 y 250.000 de inocentes. A partir de las crónicas de Bernal Díaz del Castillo (1492-1584) hasta las obras del franciscano Bernardino de Sahagún (1499-1590), se documentó el proceso que sufrían las víctimas desde su sacrificio en el altar y el consumo de trozos mutilados por parte de los nativos mencionados: "Después de que los hubieran muerto y sacado los corazones, llevábanlos pasito, rodando por las gradas abajo; llegados abajo cortábanles las cabezas y espetábanlas en un palo y los cuerpos llevábanlos a las casas que llamaban Calpul donde los repartían para comer", explicaba Bernandino. [2]

En el contexto de los sacrificios humanos, se incluía el asesinato de recién nacidos, a quienes se les extraía el corazón con el fin de ser ofrecido a su "deidad"; estos eventos son narrados por el autor Juan Zorrilla San Martín en "Historia de América": El primer mes del año comenzaba en el segundo día del mes de febrero. En este mes mataban muchos niños, sacrificándolos en muchos lugares en las cumbres de los montes, sacándoles los corazones a honra de los dioses del agua para que le diesen abundantes lluvias. A los niños que mataban componían los con muchos atavíos para llevarlos al sacrificio y llevándolos en unas literas sobre los hombros. Estas literas iban adornadas con plumas y flores; iban tañendo, cantando y bailando delante de ellos. Cuando llevaban a los niños a matar, si lloraban y echaban lagrimas más, se alegraban los que los llevaban porque tomaban pronósticos que habían de tener muchas aguas en aquel año. En el primer día del segundo mes hacían una fiesta en honor al dios llamado Tótec, donde mataban y desarrollaban muchos esclavos y cautivos” (1950: 47).

Hasta el mismo William Prescott (ferviente defensor de la civilización azteca) reconoció que “el número de las victimas inmoladas era inmenso. Casi veinte mil cada año, y aún hay algún que lo hace subir hasta ciento cincuenta mil. En 1486 se dedicó el gran templo de México a Huitzilopochtli, los sacrificios duraron varios días y perecieron setenta mil víctimas”. [3]

A todo esto, el famoso emperador Moctezuma, acompañado de su corte de aristócratas, solían deleitarse durante el almuerzo consumiendo las partes mutiladas de los sacrificados. Según el historiador Diego Luis de Moctezuma, pariente del emperador, en "Corona Mexicana, o Historia de los Motezumas", menciona que su abuelo solo disfrutaba de la carne humana en el contexto de un sacrificio, estableciendo la norma de que el muslo derecho de la víctima le correspondía a él.

Tras estos hechos, se logra comprender cómo Hernán Cortés llegó a tierras inhóspitas con un contingente de 300 soldados y culminó su expedición acompañada de trescientos mil indígenas, logrando acceder a la capital azteca. Esto sucedió ya que la mayoría de las comunidades se aliaron con los españoles para así liberarse de la explotación y las masacres perpetradas por los aztecas, siendo los tlaxcaltecas, texcocotecas, cholultecas, xochimilcatecas y otomíes quienes se resistieron a rendir pleitesía. A la luz de aquella situación histórica, José Vasconcelos acertó al afirmar que "La conquista la hicieron los indios". [4]

Dicho lo cual, el autor Marcelo Gullo en “Madre Patria” fundamenta: “Lo políticamente importante para comprender la victoria de Cortes y sus hombres es que los aztecas asesinaban en masa y comían todos los días, como si fuesen corderos o pollos, a cientos de hombres, mujeres y niños de los pueblos que los aztecas oprimían y dominaban. Las víctimas de los sacrificios humanos para el “almuerzo” de la aristocracia azteca provenían de los pueblos que los aztecas sojuzgaban y esto les gano el odio eterno de los padres, madres, hermanos y hermanas de los sacrificados. Fue ese comprensible odio el que llevo a los pueblos esclavizados a conformar el gigantesco ejercito que, conducido por Cortes, acabo con los sacrificios humanos” (2021: 106).

Aztecas realizando un ritual. Foto de P. Joubert

En el actual artículo se omite mencionar los actos atroces perpetrados por los incas; al conquistar un pueblo, llevaban a cabo abusos extremos. En medio de aquellos atropellos cabe señalar la masacre de guerreros derrotados, la violación de mujeres, la esclavización de jóvenes para servir a la nobleza y el sacrificio de pequeños, quienes eran arrojados a volcanes, de manera que fueron parte de sus ofrendas. María Rostworowski, en su libro "Historia del Tahuantinsuyu", argumentó que: “Algunos prisioneros eran despellejados y transformados en tambores que conservaban la forma humana, por lo que el cadáver perecía golpear su propio vientre con varitas que colgaban en las manos. Las cabezas reducidas como trofeos de guerra, los collares hechos de dientes, los cueros desollados de las victimas convertidos envestidos y los cráneos transformados en copas donde beber chicha” 

Las prácticas atroces de los aztecas e incas subsistían en su vida diaria; sin embargo, la llegada del propósito salvífico de la Trinidad y la manifestación del Padre Celestial puso un alto a aquellas costumbres, trayendo consigo el mensaje de "Romanos 14:17": "Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo por el Espíritu Santo". A partir de ese momento, nuestra comarca se insertó en la cronología humana con la misión de habitar y transformar, adoptando una nueva virtud: la piedad. El perdón, el amor, la misericordia y la compasión se extendieron no solo hacia el Todo Poderoso, sino también entre los prójimos de la misma tierra.

En el contexto de esos recientes vínculos, se establecieron nuevos lazos sociales que dieron origen a un nuevo ser. El día en que Isabel la Católica proclamó "Cásense españoles con indias e indias con españoles", consecuentemente, se gestó una nueva raza en el universo, el mestizaje. Asimismo, con el descubrimiento y su fundición con el espíritu del Medioevo y de la Tradición, llegó la filosofía de Santo Tomás de Aquino, quien ofreció al naciente hombre el concepto de "bien común". Aquino sostenía que "El bien común es mejor y más divino que el bien de uno" (In I. Pol., lect. I) y que el interés general "Es siempre más amable que el bien privado" (S. T. II-II 26, 4 ad 3), concluyendo que "El hombre es naturalmente amigo de los hombres". (S.T. II-II, 114, 1, ad 2) . [5]

El pensamiento, anteriormente escrito, es adecuadamente interpretado por Antonio Caponnetto: “Hay un mérito o un demerito, explica el Aquinate, entre las acciones de las personas y la sociedad. “Toda la sociedad se parece a esas personas con conductas buenas o malas; y las mismas, según como sean, tienen un peso en la conformación del cuerpo social”. La persona se compara a la comunidad como parte del todo. Todo hombre se ordena como a fin, a toda la comunidad de la que es parte”. [6]


La integración a una nueva vida:

Con el surgimiento de aquel inédito ethos, se inició la edificación de diversas ciudades; por ejemplo, en 1518, Cortés estableció Veracruz, seguida en 1521 por Querétaro, luego Guadalajara y en 1542 Mérida. En 1533, Pizarro destruyo el Imperialismo Inca y fundó Lima dos años después. Para aquellos que son originarios de Argentina, su ciudad también fue erigida durante la Conquista, ya que en 1580 se fundó la Ciudad de la Trinidad en el puerto de Santa María de los Buenos Aires, y dos años más tarde se creó la ciudad de Salta. En 1591 se levantó La Rioja, seguida de San Salvador de Jujuy, y dicho proceso puede continuar hasta completar el relato.

Aparte de las localidades creadas, luego hubo educación y salud destinada a los indios y mestizos: "En algunas ciudades grandes pronto se crearon importantes establecimientos para la educación de los indígenas, tanto varones como niñas, principalmente en las artes industriales, pero a veces también en ramas altas del saber.” [7]

De la mano de los franciscanos, se crearon las dos primeras escuelas de México, una en Tezcoco en el año 1523 y la otra dos años después en México, por Fray Martin de Valencia. No hay que olvidarse de Pedro de Gante con el renombre de “El primer maestro de América”, según Gullo “Pedro de Gante edifico y dirigió la escuela de San José de Belén de los Naturales, una institución que llego a reunir a más de mil niños indios que aprendieron náhuatl, castellano y latín, además de pintura, escultura, bordado, música, carpintería, herrería y talabartería” (2021: 169). 

El Colegio Imperial de la Santa Cruz de Santiago de Tlatelolco, inaugurado el 6 de enero de 1536, se considera la primera institución de educación superior en el territorio: preparatoria orientada a la universidad, destinada exclusivamente a la formación de indígenas. Aquel instituto, que contaba con el apoyo financiero de la corona, ofreció a los jóvenes nativos una educación en disciplinas, como latín, gramática, retórica, lógica, aritmética, geometría y otras ciencias. Asimismo, es importante describir la labor significativa de los jesuitas, quienes establecieron diversas instituciones educativas; por ejemplo, se construyó el Colegio de Pueblo, el Colegio de Máximo de San Pedro, el de Oaxaca y el de Querétaro, y demás. Con pretextos de respaldar la información escrita, se cita al autor Haring en "Imperio Hispánico": "Ya en 1533, las autoridades de México sintieron la necesidad de proveer un refugio y escuela para niños mestizos abandonados, y otro para niñas mestizas, e instituciones similares se erigieron en Lima y otras ciudades coloniales. A veces se dotaba a las niñas con fondos de las arcas reales, corregimientos u otras instituciones, para facilitar su casamiento con colonos españoles. Una escuela de ese tipo fue la de San Juan de Letra, fundada por el virrey Mendoza y el obispo Zumárraga en 1547, dedicada a los mestizos sin hogar y dirigida por los francisanos. Enseñabanse en ella los rudimentos de idioma y religión, así como oficios: se mantenía por la caridad privada, y por subsidios de la Corona, consistente en dos mil ducados anuales” (1947: 268)

Cabe sostener la mega construcción de universidades que se han construido en la América española; a continuación, se presentan los años y las ubicaciones de estas edificaciones.

Cuadro del Libro “Madre Patria” de Marcelo Gullo Omodeo

Tales instauraciones poseían el modelo de la Universidad de Salamanca. Aunque las universidades no ofrecían educación gratuita, a menudo se otorgaban becas o exenciones de tarifas a estudiantes destacados de familias de escasos recursos. Un ejemplo notable es la Real Universidad de México, que admitía a españoles y a mestizos e indígenas; aunque el número de originarios que allí estudiaron fue limitado, su presencia fue significativa. A pesar de eso, las lenguas ancestrales se mantenían vivas en estas instituciones académicas.

Luego, si se hace referencia a la salud, es importante destacar la construcción de hospitales, que se establecieron con el propósito de preservar la salud de los habitantes. Al consultar las "Ordenanzas de descubrimiento, nueva población y pacificación de las Indias dadas" por Felipe II, fechadas el 13 de julio de 1573 (se recomienda echarles un ojo), se identifica información relevante al respecto:

“Señalase luego sitio y solar para la casa real, casa de concejo y cabildo, y aduana y atarazana junto al mesmo templo y puerto de manera que en tiempo de necesidad se puedan favorecer las unas a las otras. El hospital para pobres y enfermos de enfermedad que no sea contagiosa se ponga junto al templo y por claustro del para los enfermos de enfermedad contagiosa se ponga hospital en parte que ningún viento dañoso pasando por él vaya a herir en la demás población, y si se edificare en lugar levantado será mejor”. [8]

Fue por esta orden que comenzó la construcción de hospitales en el suelo natal, comenzando con la fundación del Hospital de San Nicolás de Bari; posteriormente, se estableció el espacio de salud de San Nicolás de Bari, simbolizando la integración de los conquistadores y la población local. A partir del siglo XVI, en Santo Domingo, se crearon el Hospital de Pobres de San Andrés y la leprosería de San Lázaro, tal establecimiento tenía el propósito de atender a quienes padecían lepra sin distinción de raza o clase social. Igualmente, se destaca el Hospital de Jesús, fundado por Cortés, que es uno de los establecimientos más antiguos de la humanidad y continúa en funcionamiento.

En contraste, se estableció el espacio de salud llamado El Real de Naturales bajo la premisa de que los indios eran mortales comunes, con el objetivo de proporcionar atención a sus enfermedades y malestares físicos. El establecimiento también funcionaba en sentido de albergue temporal, ofreciendo alojamiento y alimentos, todos los servicios sin costo alguno. De igual modo, en las nuevas construcciones que transformaron la vida de numerosos habitantes, se fusionó tanto la medicina indígena y occidental, logrando preservar vidas y abordar problemas de salud. Es relevante mencionar que La Corona estableció cincuenta y nueve hospitales en Lima, la mayoría de ellos gratuitos y con atención de alta calidad. Hacia finales de la década XVIII, Lima contaba con la mejor atención hospitalaria de todas las localidades hispanoamericanas, alcanzando una proporción de quince camas por cada mil habitantes. [9] En las diversas instauraciones de salud, nuevamente se fundaron el Real Hospital del Espíritu Santo y el de la Santa Misericordia de nuestro Señor Jesucristo.


La voluntad popular y el poder de la Deidad divina:

Después de un extenso proceso, la América dejó de ser un territorio marcado por la violencia y se convirtió en un hogar de unión, superando relativamente los conflictos de pobladores y así transformándose en un imperio conformado por diversos reinos. Es fundamental entender que la misión evangelizadora de la Conquista no tuvo un carácter "imperialista", por lo que tal yuxtaposición logró superar las desigualdades, considerando al indígena y al mestizo parte del reino, es decir, como un español más. 

Lo cual lo explica correctamente el historiador Eduardo Sacheri en "Los días de la Revolución, una historia de Argentina cuando no era Argentina": "El vínculo entre la monarquía y sus territorios era distinto. Y eso vale tanto para los territorios que los monarcas gobernaban en Europa como para los que gobernaban fuera de ellos. Los territorios americanos o asiáticos no eran considerados colonias por la corona española, en el sentido de territorios de ínfima categoría que debían limitarse a obedecer y ofrecer mansamente sus recursos. Los territorios americanos eran reinos, es decir, territorios sobre los que los reyes extendían su soberanía, pero que no eran demasiado distintos de los reinos que esos reyes que poseían Europa.” (2022 :51)

Hubo un vínculo tan importante, que existió un sujeto llamado fray Alonzo de la vera Cruz, el estableció en 1540 la primera biblioteca en la comarca hispanoamericana y fue pionero en la enseñanza de la filosofía en el continente. A través de sus reflexiones filosóficas y sus interacciones con diversas comunidades, subrayó que: “la soberanía procede del pueblo y que el gobernante se vuelve un dictador por el modo en como accede al poder” (tyrannus ab origine) y por la manera de gobernar o regir (tyrannus a regimine)”. En su obra "De dominio infidelium", argumentó que “cualquiera de los dos títulos hace al gobernante injusto merecedor de ser despuesto”, y negó que” haya siervos por naturaleza en consecuencia, con lo cual el dominio sobre los indios, por el rey y los encomenderos depende de la voluntad popular y no puede poseerse sus tierras, ya que los naturales ni siquiera por su infidelidad o paganos pierden el derecho a poseerlas”. [10]

Retrato de fray Alonzo de la Vera Cruz

En ese periodo, la influencia del filósofo en los pueblos radicó en la idea de que el rey solo podía ejercer su autoridad si contaba con la aceptación de la voluntad popular, dado que el poder emana de Dios y es el pueblo quien lo delega al monarca, y así llevar a cabo un proyecto político de justicia fundamentado en los evangelios. La enseñanza señalada tuvo repercusión en los levantamientos contra las invasiones inglesas de 1906 y 1807, cuando el imperialismo británico intentó invadir las tierras hispano-católicas.

Foto escaneada del libro “Los días de la revolución” de Eduardo Sacheri


Trabajo y paz en el Nuevo Mundo:

En este artículo, es importante sostener que la región hispanoamericana experimentó un crecimiento industrial debido a la amenaza de los piratas en las aguas, lo que llevó a España implementar un sistema de flotas que mitigasen esta influencia. Del modo que los barcos mercantes debían navegar bajo protección hacia y desde las Indias. En 1550, se instauró un sistema de convoyes con el fin de salvaguardar la navegación, y en 1566 se determinó que dos flotas anuales debían partir de España hacia las Indias y otros destinos. Sin embargo, con el paso del tiempo, se empezó a omitir una flota por año, y a mediados del siglo XVII, las salidas se volvieron más irregulares debido a los conflictos de la Corona con Inglaterra, lo que obligó al continente del sur americano a producir los bienes manufacturados que España no podía exportar.

Tal como dijo José María Rosa en su escrito “Defensa y perdida de nuestra soberanía económica:” América tuvo que bastarse a si misma. Y ello le significo un enorme bien: se pobló de industrias para abastecer en casi su totalidad el mercado interno. Malaspina, escritor de siglo XVll, nos dice que “el movimiento fabril de México y el Perú eran notables”. Habla de 150 obrajes en el Perú, que a 20 telares cada uno, daban un total de 3.000 telares. Y Cochabamba, según Haenke, consumía de 30.000 a 40.000 arrobas de algodón, en sus manufacturas” (1974: 21)

La industrialización de Hispanoamérica se inició con la aparición de centros manufactureros que se extendieron de México a Córdoba del Tucumán. Los productos textiles, siendo la seda, los tejidos de lana y algodón, permitieron que la población comenzara a vestirse con prendas que ellos mismos fabricaban, venderlo entre los habitantes e igualmente exportarlos. Durante el reinado de Felipe II, las comunidades comenzaron a experimentar un proceso de industrialización que les permitió competir, hasta el siglo XVIII, con los productos europeos, dado que no había diferencias significativas en costos ni en calidad. Un mercado interno próspero, sin aduanas, con una moneda única, una lengua común y aquel amor compartido por el hogar, como también un linaje sanguíneo definieron la Patria Originante.

El doctor Caponnetto lo define correctamente: “No hay tampoco contracción alguna entre el concepto de patria identificado con “una comunión de sangre” y la inserción “en un lugar geográfico determinado”. No es una confrontación dialéctica: comunión de sangre si .- lugar geográfico no. Ni una opugnación entre “la estirpe” versus “el territorio”. Hay una consanguineidad y hay “una tierra que el Señor tu Dios te da”, como suele repetir la Escritura. Hay un patriarcado y un ahijamiento que se comunican por la sangre y por el suelo, por el espíritu y por la materia. Porque, como ya lo hemos escrito, bien dice Heidegger que el hombre es un ser que habita; o como recuerda Nimio de Anquin, el hombre no es hijo del mar ni del aire sino de la tierra; o como dice Spengler, e nomadismo es antinatural; o como dice George Simmel, toda patria tiene, necesariamente una limitación temporal o otra especial, pudiéndose dar el caso de que la primera subsistiera sin la segunda, con la salvedad echa de que siempre será entonces una existencia mutilante”. [11]

Dicho esto, en la actualidad, los territorios que comprenden Argentina, Bolivia, Paraguay, Perú y Uruguay, en su pasado contaban con un amplio mercado interno, donde los productos textiles de Tucumán se comercializaban en el Alto Perú. En consonancia, se enviaban mulas a las ciudades de Arequipa, Cuzco, Huancayo y demás capitales, transportando cueros y la célebre yerba mate, lo que dio lugar a una proto industria. Cada poblado del reino se especializó en la producción de una o dos mercancías, lo que generó un notable bienestar económico, que José María Rosa describió como "una autonomía industrial".

Conclusión:

En conclusión, al examinar la influencia de España en la región mestiza, es fundamental evitar un enfoque sentimentalista barato y no caer en la zoncera de que todo fue positivo, pues es necesario seguir lo que afirmó José Antonio Primo de Rivera: “No puede ser llamado patriotismo lo primero que en nuestro espíritu hallamos a mano. Es elemental impregnación en lo telúrico. Tiene que ser, para que gane la mejor calidad, lo que este cabalmente al otro extremo, lo más difícil; lo más depurado de gangas terrenas; lo más agudo y limpio de contornos; lo más invariable. Es decir, tiene que calvar sus puntales, no en lo “sensible”, sino en lo “intelectual”. Bien está que bebamos el vino dulce de la gaita, pero sin entregarle nuestros secretos”.[12]

Pero tampoco se puede negar la maravillosa obra política, cultural, económica y religiosa que realizó la Cristiandad, originando un flamante ser, con una concordancia autóctona. De igual modo que expreso el Papa Pablo VI, somos y seremos siempre "El continente de la esperanza", además en la unión sanguínea y espiritual resuenan las enseñanzas de Santo Tomás de Aquino, quien sostuvo que “Toda la sociedad se parece a esas personas con conductas buenas o malas; y las mismas, según como sean, tienen un peso en la conformación del cuerpo social. La persona se compara a la comunidad como parte del todo” (ll – ll, 61,1) y “Todo hombre se ordena como a fin, a toda la comunidad de la que es parte” (ll – ll, 65,1) [13] 

Es necesario sostener que la estirpe hispanoamericana se manifiesta de manera singular ante el cosmos. Según Caponnetto, “La identidad nacional esta plasmada en sus dos vertientes, la cultural ius sanguinis y la institucional ius solis; ellas conforman como el alma y el cuerpo de la argentinidad.  El ius sanguinis no es una teoría racista; somos una raza, pero una raza espiritual. Justamente la depravación del verdadero nacionalismo es rebajarlo a lo telúrico o rebajarlo a lo étnico. La sangre es lo mejor porque es la sangre de Cristo.” [14]

En tiempos pasados, pertenecimos a un imperio caracterizado por la cohesión entre los hombres; aunque actualmente tal unidad se ha perdido, es crucial recordar esa identidad para afrontar los desafíos actuales. Nuestro Imperium Argentum, con la aspiración de una Hispania Mayor que una a todos los seres humanos a partir de Río Bravo hasta la Antártida, trasciende su dimensión histórica y se erige en una esperanza viva en el presente y el futuro, permitiendo que la raza cósmica mestiza recupere su liderazgo universal y proponga soluciones a los problemas que nos aquejan.


Citas:

[1] La esclavitud en el siglo XXI ya suma 50 millones de personas – Naciones Unidas

[2] Las crueles prácticas caníbales de los aztecas que aterraban a Hernán Cortés, ABC Historia, 12/12/2017

[3] Omodeo Gullo Marcelo “Madre Patria”, 2021, pag 103

[4] “La conquista la hicieron los indios, la Independencia…”, 11/01/2022

[5] El bien común político: en el pensamiento de Santo Tomás de Aquino - Congreso Internacional, 2014 Sociedad Tomista Argentina

[6] Caponnetto Antonio Patria, Tradicion y Nacionalismo, 2024, pag 177

[7] C.H. Haring, El Imperio español en América. Ob,cit, pag 265

[8] Ordenanzas de Felipe II sobre descubrimiento, nueva población y pacificación de las Indias, 05/05/2020

[9] Chara Rabi Miguel, Historia de la medicina peruana, 1997, pág. 8.

[10] De dominio infidelium et iusto bello. Sobre el dominio de los infieles y la guerra justa

[11] Caponnetto Antonio Patria, Tradición y Nacionalismo, 2024, pag 50

[12] Jose Antonio Primo de Rivera, La gaita y la lira 

[13] Suma Teológica II-II, q. 61, a. 1

[14] Caponnetto Antonio Patria, Tradición y Nacionalismo, 2024, pag 221


Bibliografía:

. Carta encíclica “Quadragesimo Anno” de su Santidad Pio XL, Sobre la Restauración del Orden Social en perfecta conformidad con la ley evangélica.

. Biturro, Jorge, Introducción al Filosofar, Editorial Kapelusz, S . A. Buenos Aires. Publicado en agosto de 1978

. San Martin Juan Zorrilla, Historia de América, Ed. Nascimiento, Santiago de Chile, 1950.

. Motezuma de Luis Diego, Corona Mexicana o Historia de los nueve Motezumas, Ed. Biblioteca Hispana, 1914

. Omodeo Gullo Marcelo, Madre Patria Desmontando la leyenda negra desde Bartolomé de las Casas hasta el separatismo Catalan, Ed. Espasa, 2021.

. Rostworowski María, Historia del Tahuantinsuyu. Ed. Instituto de Estudios Peruanos, 2015.

. Caponnetto Antonio, Patria, Tradición y Nacionalismo. Ed. Bella Vista Ediciones, 2024

. Haring, Clarence Henry, El Imperio español en America. Ed Hbj Book, 1975

. Chara Rabi Miguel, Historia de la medicina peruana, El Hospital de Refugio de Incurables Santo Toribio de Mogrovejo, ed. del autor, Lima, 1997

. Sacheri Eduardo, Los días de la Revolución Una historia de Argentina cuando no era Argentina. Ed. Alfaguara, 2022.

- Fray Alonso de la Veracruz, De dominio infidelium et iusto bello. Sobre el dominio de los infieles y la guerra justa. Ed México: unam-iifl, 2007

- Rosa Maria Jose, Defensa y perdida de nuestra soberanía económica. Ed La Baldrich, 1974


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