Impuesto a las grandes fortunas en Alemania

 


🇩🇪 Alemania tiene un historial interesante de impuestos a los ingresos altos a lo largo de su historia.

El impuesto sobre el ingreso se impuso luego de la Primera Guerra Mundial en Europa, pero el impuesto progresivo sobre el ingreso existía desde hacía más de 20 años en Alemania. Ahora bien, las tasas fiscales nunca se incrementaron significativamente en tiempos de paz. En Prusia, la tasa superior se mantuvo estable en 3% de 1891 a 1914, después pasó a 4%, de 1915 a 1918, antes de ser brutalmente incrementada a 40%, en 1919-1920, llegó a superar el 80%, y en la actualidad ronda por encima del 40%.

Tenemos el denominado impuesto complementario de solidaridad (“Solidaritätszuschlag”) o Soli que se tributa en Alemania y está orientado a atender a los que menos tienen con un aporte de los que están en mejores condiciones relativas.

Luego de la caída del Muro de Berlín, el Soli se creó en 1991 pero fue desde 1995 transcendente para que la reunificación alemana permitiera un desarrollo uniforme. Básicamente consiste en un recargo al Impuesto a la Renta e implica un adicional de 5,5% sobre la alícuota vigente de dicho impuesto, pero sólo para los de mayores ingresos. El impuesto grava lo que en nuestro país se consideran ingresos de la cuarta categoría del Impuesto a las ganancias (como los trabajadores/as en relación de dependencia, jubilados/as) pero también a ingresos de la tercera categoría (renta de sociedades, empresas y  explotaciones unipersonales), de la segunda categoría (rentas de capital) y de la primera (renta del suelo).

Esta recaudación adicional permitió reactivar la economía, en lugar de aplacar la inversión como suele sostenerse desde algunos sectores liberales como argumento crítico a la tributación.

El impuesto, que se ha sostenido durante 30 años, tuvo hasta ahora un límite relativamente bajo. En la cuarta categoría relativa a trabajadores/as, el adicional del impuesto solidario se tributa desde 972 euros, pero la alícuota de 5,5% se aplica solo arriba de 1340 euros. La reciente decisión de Alemania no fue eliminar el impuesto, sino mantenerlo sólo para un segmento, el de mayores ingresos.

Desde 2021 se elevará sensiblemente la exención del impuesto para que el 90% deje de pagarlo: para una persona individual, pasará de 972 euros hasta 16.956 euros, y se si trata de una pareja, el ingreso conjunto pasa de 1.944 euros a 33.912 euros. Se mantendría con similares características para los ingresos más altos: alrededor del 3.5% de los contribuyentes deben continuar pagando el monto total.

También hay que mencionar que al gravar la segunda categoría, el soli alcanza los ingresos por renta financiera: incluye intereses, dividendos y ganancias de la venta de acciones y fondos, de bancos y fondos comunes de inversión.

Por otro lado, Alemania no tiene Impuesto al Patrimonio desde hace 20 años pero grava la herencia (se estima que el 80% de los patrimonios son por herencia). Sin embargo, el año pasado el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) propuso reintroducir el impuesto al patrimonio para fortunas superiores a los 2 millones de euros, tema que se reflotó en el debate público alemán sobre todo a raíz del impacto del coronavirus.

Algunos datos: La presión fiscal en Alemania es del 41,3% del PBI (2018). La incidencia de los impuestos en los ingresos de personas físicas y jurídicas es de 12,2% del PBI (2017) y la tasa sobre el impuesto a la renta que el decil (10%) más alto de la sociedad alemana paga es del 24% (2016).

Fuentes:

Informe del Centro Cepa, Datosmacro, Our World in Data.

"El capital en el siglo XXI" de Thomas Piketty.

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