🇸🇪 Suecia es un país caracterizado y reconocido por su bienestar social. Durante su desarrollo económico se puede observar una profunda participación del Estado en diversos aspectos económicos y sociales que hicieron a Suecia un país desarrollado.
Comencemos por el siglo XIX, tras las guerras napoleónicas el gobierno sueco puso en vigor una ley arancelaria intensamente proteccionista (1816) y prohibió las importaciones y las exportaciones de algunos artículos. Hacia 1880 Suecia comenzó a usar tarifas para proteger su sector agrícola contra la competencia americana. Después de 1892 también proporcionó protección arancelaria y subsidios al sector industrial, especialmente al sector emergente de la ingeniería.
Gracias a este proteccionismo, la economía sueca funcionó muy bien en las siguientes décadas. Suecia fue la segunda economía en cuanto a rapidez del crecimiento entre las 16 naciones industriales principales entre 1890 y 1900 y la de crecimiento más rápido entre 1900 y 1913.
La protección arancelaria y los subsidios no fueron todo lo que Suecia utilizó para promover el desarrollo industrial. A finales del siglo XIX, Suecia desarrolló una tradición de cooperación estrecha entre las iniciativas públicas y privadas que apenas encuentra paralelo en otros países de esa época. Esta tradición surgió a partir de la participación del Estado en planes agrícolas de irrigación y drenaje y se aplicó luego al desarrollo de los ferrocarriles en los años 1850-1959, telégrafos y teléfonos en 1880-1889, y la energía hidroeléctrica.
El Estado sueco hizo grandes esfuerzos para facilitar la adquisición de tecnología extranjera avanzada, incluso espionaje industrial patrocinado por el Estado, tratando de acumular "capacidades tecnológicas".
También proporcionó becas y ayudas de estadía en el extranjero para estudios e investigación, invirtió en educación, ayudó al establecimiento de institutos de investigación tecnológica y dio financiación directa a la investigación industrial.
La política económica sueca experimentó un cambio significativo desde la victoria electoral del Partido Socialista en 1932 y la firma del "pacto histórico" entre la central sindical y la asociación patronal en 1936 (El Acuerdo de Saltsjöbaden). Desde el principio, las políticas que emergieron tras ese pacto se centraron en la construcción de un sistema en el que las empresas financiarían un estado del bienestar generoso e invertirían intensamente a cambio de moderación salarial por parte de los sindicatos.
Después de la segunda guerra mundial se usó el potencial de este régimen para promover la renovación industrial. En los años cincuenta y sesenta la central sindical Landsorganisationen i Sverige adoptó el denominado plan "Rehn-Meidner" , que introdujo la política llamada de salario solidario, dirigida explícitamente a igualar los salarios en las distintas industrias para el mismo tipo de trabajadores. Se esperaba que esta política generaría presión sobre los capitalistas de los sectores de bajo salario para que aumentaran su capital total o redujeran puestos de trabajo, permitiendo que los capitalistas en el sector de salarios elevados mantuvieran los beneficios adicionales y se expandieran más rápidamente. Esto se complementó con políticas activas de mercado laboral, que proporcionaron formación y ayudas para la relocalización de los trabajadores desplazados en este proceso de renovación industrial. Esta estrategia contribuyó a una exitosa renovación de la industria sueca en las primeras décadas de la posguerra, sobre todo en la decada del 60.
La crisis económica de 1971-73 desencadenó un proceso sobre la economía y la sociedad sueca que acabó con varios decenios de gobierno socialista en 1976. Se produjo una ruptura parcial del consenso en lo económico, cayó el PIB y surgió un proceso de inflación.
A partir de los años 80 y 90 hay consenso para ajustar la macroeconomía, reducir un poco el gasto público e incentivar la inversión privada.
A pesar de ciertos ajustes, hoy en día Suecia sigue teniendo un Estado de Bienestar muy fuerte y admirado por muchos países del mundo, con un Estado presente en diversos sectores de la economía.
El Estado de Bienestar sueco tiene una serie de fundamentos ideológicos.
Podemos destacar cinco temas centrales sobre los que ha descansado la ideología socialdemócrata sueca:
1) La democracia integral. La democracia tiene que ser no sólo política, sino que ha de afectar también a la organización social y económica. Un aspecto fundamental de la concepción de la democracia es la búsqueda del máximo consenso, de ahí las alianzas con los otros partidos y la cooperación interclasista.
2) El "folkhemmet", es decir, la concepción del Estado y la sociedad como "el hogar del pueblo". Esto encierra la idea de solidaridad e igualdad, del consenso y la persuasión democrática como método de gobierno. Se postula la idea de comunidad, la igualdad de los ciudadanos y los servicios sociales universales.
3) La compatibilidad, e incluso la complementariedad, entre la igualdad socioeconómica y la eficacia económica. Se basa en que la política social preventiva no sólo promociona la igualdad, sino que también determina la eficiencia de la actividad económica. Los gastos en educación y salud tienen que ser considerados no como cargas sobre la producción, sino como inversiones en capital humano.
4) Control social de la economía de mercado. Para los socialdemócratas suecos las nacionalizaciones son un instrumento posible para los fines del control social. En el ámbito agrícola se ha fomentado la pequeña propiedad agraria y las cooperativas. Se defiende la necesidad de mantener el mercado como un mecanismo de asignación adecuada y eficaz de los recursos económicos, pero con la necesidad de que el mercado funcione bajo el control social.
5) La expansión del sector público amplía la libertad de elegir. La política social moderna en Suecia ha mejorado la seguridad y libertad de la gente. Los seguros sanitarios han bajado el coste de estos servicios, las pensiones han reducido los riesgos de la vejez, la política de vivienda ha determinado la desaparición de los suburbios y la política del pleno empleo ha reducido los riesgos del desempleo.
Debido a las nuevas condiciones socioeconómicas de los años 70, y en parte por la reducción de la capacidad de las medidas tradicionales de la política activa de empleo y de la negociación salarial, se buscaron nuevos elementos para la organización económica del Estado de bienestar.
Impulsadas desde la Confederación sindical y vinculadas al nuevo movimiento obrero de finales de los 70, se pensaron dos tipos de actuaciones: por un lado, y con mayor importancia real, el control colectivo y social de la formación de capital, y por otro, la participación de los trabajadores en la dirección de las empresas, o lo que convencionalmente se viene denominando "democracia industrial". La formación de capital colectivo se ha desarrollado por dos mecanismos que se han sucedido históricamente: los fondos de pensiones y los fondos de asalariados.
A) Los fondos de pensiones (ATP). Creados en 1960 con aportaciones de empresarios y trabajadores, fueron pensados para ofrecer pensiones complementarias a todos los trabajadores.
B) Los fondos de asalariados. En 1983 se introdujeron en el sistema económico los fondos de asalariados con una filosofía similar a la de los fondos de pensiones. Se trataba de una iniciativa para fortalecer la posición del movimiento obrero frente al capital, o sea, de los sindicatos sobre las empresas. Se trataba de abrir una puerta a la transferencia de la propiedad de los medios de producción.
C) La democracia industrial. La democracia industrial es otra de las propuestas radicales que emergieron en el movimiento obrero en los años setenta. Se trataba de conseguir más control sobre los centros de trabajo mediante la participación democrática en cada una de las esferas de la vida laboral. La democracia industrial se ha desarrollado en Suecia mediante legislación parlamentaria y por acuerdos entre empresarios y trabajadores. En 1977 se aprobó una Ley de Participación de los trabajadores en las empresas en el proceso de toma de decisiones.
En Suecia la política social fue un segundo paso tras la política económica basada en la negociación colectiva de los salarios. El punto de partida de la política social socialdemócrata en Suecia es el año 1948, con el plan general de pensiones básicas y las ayudas a la infancia. En 1955 se estableció el sistema de salud público. Luego, en las décadas de los años sesenta y setenta hubo una expansión de los servicios públicos, ampliándose el grupo de personas que accedieron a los mismos, especialmente en salud y educación, pero también en materia de pensiones y distintos tipos de ayudas económicas.
El gasto social en todo el período ha experimentado cambios tremendos.
Por destacar lo más llamativo, podemos apuntar que el porcentaje de gasto público sobre el PBI ha pasado del 24% del en 1950 al 62% del PBI a finales de los 70 y llegó a estar en 69% en el año 1993. En la actualidad es del 49,5% y un gasto público per capita de mas de 22 mil euros.
Además, tienen una recaudación fiscal sobre el PBI del 43,9 %, un gasto en educación de 15,73% del PBI, un gasto en salud de 18,69% del PBI, y una tasa de sindicalización del 67%.
Fuentes:
EL MODELO SUECO DE ESTADO DE BIENESTAR, de Manuel Sánchez de Dios.
RETIRAR LA ESCALERA de Ha-Joon Chang.
Datos económicos de la OCDE.
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