Corea del Sur: el éxito de la planeación estatal

Corea del Sur es un gran ejemplo de planeamiento estatal, su desarrollo industrial se debió a la fuerte intervención del Estado. Recién décadas más tarde llevó a cabo algunas reformas liberales en pos de expandir sus exportaciones a otros mercados pero que lograron que la economía se desacelere. Veamos como se desarrolló este proceso.


Debe empezar por destacarse que en los años siguientes a la Guerra de Corea (1950-1953), se puso en marcha una reforma agraria de manera violenta (se fusiló a buena parte de los terratenientes por sus vínculos con los japoneses), lo que permitió a millones de campesinos acceder a la tierra, factor básico en el posterior desarrollo del país.
La reconstrucción de posguerra fue financiada por Estados Unidos como respuesta a las tensiones propias de la Guerra Fría. Gracias a los recursos norteamericanos, Corea mostró superávit fiscal, pero a partir de 1959, cuando los desembolsos llegan a su fin, el gobierno de Syngman Rae continuó gastando, ahora con financiación a través del Banco Central de Corea.

En 1961 hay un golpe de Estado, llegando al poder los militares con el general Park Chung Hee. La autocracia sería la forma de gobierno durante unas tres décadas, hasta cuando las mismas fuerzas económicas y el desarrollo alcanzado empujaron a la población a exigir ser partícipe de la riqueza creada.
Estabilizada la situación política luego del golpe, Park da a conocer el primer Plan “Promoción de las exportaciones (1962-1971)”, con dos características sobresalientes: apoyar la gran industria y hacer planeación económica. Se subsidió a industrias clave, y se daban recursos, pero a cambio imponía unos estándares de producción.

En los años 60 hubo una fuerte inversión en educación en todos los niveles. Además, Se nacionalizó la banca y se le puso a prestar sin muchos límites a los amigos del gobierno, conformando el llamado capitalismo “crony” (compadrazgo), con intereses subsidiados y aseguramiento estatal, a pesar de las recomendaciones en contra del FMI.

A mediados de la década del 60 el
gobierno traza la estrategia “Mirar hacia afuera”, que no es otra cosa que promover las exportaciones con los mismos métodos con los que se estaba industrializando el país, es decir, con subsidios estatales. Así, en 1964 se hizo una devaluación de su moneda nacional, el won,  del 100% para incentivar el sector. Se abrieron las puertas a la inversión extranjera, pero restringida a los bienes de exportación, excluyéndose todos los sectores que tuvieran que ver con la realización de la política de sustitución de importaciones, renglón que se consideró estratégico y, por ende, reservado a los productores nacionales, lo cual ocasionó que la inversión extranjera directa fuera baja.
Para estimular el ahorro, en 1965 se subió la tasa de captación de 12,5% al 26,45%, con lo cual para 1969 los depósitos bancarios habían pasado de 3,8% del PIB, antes de esa medida, a 21,7%.

Seúl, capital de Corea del Sur.

Entre 1972 y 1979, la política industrial estuvo dirigida a la promoción de los sectores pesado y químico, para lo cual se usó la misma receta de la década anterior: exención de impuestos, concesión de monopolios, barreras  arancelarias y créditos a tasas muy bajas.
Durante esta etapa Corea del Sur se endeudó a gran escala, sin embargo, el país logró salir adelante gracias al rápido crecimiento de los años 60 y 70, que bajo el impulso de una activa política intervencionista del Estado promovió las exportaciones e impulsó el ahorro interno.

Para promover las exportaciones se estableció un sistema de compensaciones de manera tal, que quien más exportaba recibía más créditos subsidiados, y quien no, estaba condenado al cierre. En esa especie de “selección natural” se consolidaron los diez grandes "chaebol" (conglomerados) coreanos. Estos conglomerados son la suma del esfuerzo conjunto del Estado y los empresarios.

Como balance de las dos décadas de Planes Quinquenales, la economía creció a un ritmo anual del 9,2%, la renta per cápita pasó de 87 dólares en 1962 a 1.503 dólares en 1980, mientras que las exportaciones crecieron una media anual del 32,8%, pasando de 56 millones de dólares en 1962 a 17.500 millones de dólares en 1980.

También, uno de los aspectos del gasto público es el gasto social. Como se ve en el siguiente gráfico.

Evolución del gasto social en el periodo 1970-1996

El gobierno definió como fundamentales seis sectores industriales: siderurgia, metales no ferrosos, maquinaria (incluidos automóviles), construcción naval, electrónica y productos químicos.
Se adoptó así la política de ir ampliando la liberación comercial a través de
cronogramas y ayudas estatales para enfrentar la competencia mundial. Paralelamente se fue privatizando el sector bancario, lo que significaba el fin de buena parte de los subsidios al crédito, llevando a las empresas a buscar financiación a través de la bolsa de valores.
A pesar de la inflación (de orden mundial, además, por causa de la crisis del petróleo), el país adoptó una política monetaria y fiscal expansionista de crédito, tasas de interés subsidiadas y exenciones tributarias a tales sectores y a los relacionados.
El resultado fue que para mediados de la década del 80 la economía retomó su rumbo de crecimiento, se redujo la inflación y el endeudamiento externo, y aumentaron las exportaciones.

Para la década de los 90, ocurren dos fenómenos que desacelerarían el crecimiento coreano. De una parte, los "chaebols" adquirieron fuerza suficiente para oponerse a las políticas del Estado, y de otra, el mismo Estado fue perdiendo sus herramientas, en parte como consecuencia del cambio en el pensamiento económico predominante y por la crisis de 1997, ocasión usada por el FMI y el Banco Mundial para imponer sus políticas.
Se estaba repitiendo en Corea del Sur el fenómeno de la creencia de la burguesía coreana de que podría sobrevivir sin el Estado.

Podemos concluir que la posibilidad de que Corea muestre en el siglo XXI las sorprendentes tasas de crecimiento anteriores es muy limitada porque el Estado ha perdido la capacidad de coordinar las políticas de desarrollo y cumplir los objetivos que fija para el país.


Fuente:

Pascual, Amezquita Zárate, "Corea del Sur: un ejemplo exitoso de planeación estatal"

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