Gran Bretaña vió caer su Imperio territorial colonial. Está situación perjudicó los intereses de la City de Londres. Sin embargo, Gran Bretaña se transformó de una potencia colonial en una potencia financiera global. Con la desaparición del imperio, los dueños de los grandes centros financieros de la City de Londres crearon una red de jurisdicciones secretas en el extranjero que capturaron la riqueza de todo el mundo y la ocultaron en una red de islas cercanas. En la actualidad, hasta la mitad de la riqueza global extraterritorial podría estar oculta en las jurisdicciones offshore británicas.
La Ciudad Corporativa de Londres (City of London Corporation) es un bloque de una milla cuadrada en Londres desde donde operan las 110 Livery Companies. Las 110 Livery Companies representan a todas las industrias en el mercado global. La mayoría de las grandes corporaciones de hoy en día están conectadas con las Livery Companies a través de proxies o subsidiarios. Los negocios en la ciudad de Londres son en su mayoría privados y ocultan la propiedad a través de contratos privados, con el objetivo de no pagar impuestos en sus países de origen y de blanquear dinero proveniente de actividades ilegales.
La City de Londres está completamente descentralizada del resto de Londres y de todo el país. La misma ha sido autónoma del resto de Gran Bretaña desde el año 1067. Tiene su propia policía, alcalde, reglas, y es el único cabildo autónomo que tiene un asiento en el Parlamento de Westminster, lo que va en contra de las reglas de cabildeo. La City de Londres es la potencia financiera del mundo, y no Wall Street como algunos podrían pensar. Este lugar es el número uno en brindar servicios financieros en todo el planeta. Existen alrededor de catorce paraísos fiscales en todo el mundo controlados por Gran Bretaña. Desde la década de 1960, los bancos estadounidenses han operado desde la City de Londres para utilizar estos esquemas de evasión de impuestos. En 1980, estos paraísos fiscales eran responsables de $500 mil millones de dólares obtenidos en préstamos internacionales a través de dinero corrupto. Para 1988, la cifra ascendió a $4.8 billones de dólares. Y para 1997, casi el 90% de todos los préstamos internacionales se hicieron a través de este mercado. Es decir, la estructura de préstamos internacionales está basada en una estructura corrupta que promueve y obtiene el dinero de actividades ilegales, como la droga, la prostitución, etc.
Los banqueros británicos que trabajaban para el Banco Internacional de Crédito y Comercio (BCCI) tenían total libertad y no cumplían ninguna ley con respecto a sus prácticas bancarias. Obviamente los motivos que hay detrás de los negocios offshore turbios (es decir, no legales), donde la parte (“fideicomisario”) que posee el patrimonio de una persona o compañía en el extranjero no informa a su gobierno acerca de esos fondos y, por lo tanto, no paga impuestos sobre ese dinero. Las compañías shell también se forman en fideicomisos offshore invisibles para ser financiadas y para que los accionistas se beneficien.
La Ciudad Corporativa de Londres (City of London Corporation) es un bloque de una milla cuadrada en Londres desde donde operan las 110 Livery Companies. Las 110 Livery Companies representan a todas las industrias en el mercado global. La mayoría de las grandes corporaciones de hoy en día están conectadas con las Livery Companies a través de proxies o subsidiarios. Los negocios en la ciudad de Londres son en su mayoría privados y ocultan la propiedad a través de contratos privados, con el objetivo de no pagar impuestos en sus países de origen y de blanquear dinero proveniente de actividades ilegales.
La City de Londres está completamente descentralizada del resto de Londres y de todo el país. La misma ha sido autónoma del resto de Gran Bretaña desde el año 1067. Tiene su propia policía, alcalde, reglas, y es el único cabildo autónomo que tiene un asiento en el Parlamento de Westminster, lo que va en contra de las reglas de cabildeo. La City de Londres es la potencia financiera del mundo, y no Wall Street como algunos podrían pensar. Este lugar es el número uno en brindar servicios financieros en todo el planeta. Existen alrededor de catorce paraísos fiscales en todo el mundo controlados por Gran Bretaña. Desde la década de 1960, los bancos estadounidenses han operado desde la City de Londres para utilizar estos esquemas de evasión de impuestos. En 1980, estos paraísos fiscales eran responsables de $500 mil millones de dólares obtenidos en préstamos internacionales a través de dinero corrupto. Para 1988, la cifra ascendió a $4.8 billones de dólares. Y para 1997, casi el 90% de todos los préstamos internacionales se hicieron a través de este mercado. Es decir, la estructura de préstamos internacionales está basada en una estructura corrupta que promueve y obtiene el dinero de actividades ilegales, como la droga, la prostitución, etc.
Los banqueros británicos que trabajaban para el Banco Internacional de Crédito y Comercio (BCCI) tenían total libertad y no cumplían ninguna ley con respecto a sus prácticas bancarias. Obviamente los motivos que hay detrás de los negocios offshore turbios (es decir, no legales), donde la parte (“fideicomisario”) que posee el patrimonio de una persona o compañía en el extranjero no informa a su gobierno acerca de esos fondos y, por lo tanto, no paga impuestos sobre ese dinero. Las compañías shell también se forman en fideicomisos offshore invisibles para ser financiadas y para que los accionistas se beneficien.
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City de Londres, centro del poder financiero global. |
El hecho de ocultar el patrimonio al país en el que se reside tiene un coste enorme para todos, debido a que no pagan impuestos que se supone deberían generar el desarrollo de los habitantes de los países. El BCCI y ahora los bancos modernos del Reino Unido, cambiaron sus prácticas de inversión de la industria a la especulación inmobiliaria y de divisas, creando un impacto masivo en el mercado de trabajo de los obreros del país. Al convertirse en un paraíso fiscal, inflaron su propia moneda (libra esterlina) al permitir que actividades ilegales como el tráfico de drogas, el lavado de dinero y la evasión fiscal financiaran la libra esterlina.
Se genera así en todo el mundo una desindustrialización. Las economías comienzan a ser controladas por el mercado financiero. En el caso de la especulación legal de divisas, uno debe preguntarse qué pasaría si los países invirtieran sus impuestos, y otras riquezas relacionadas, en ellos mismos, en lugar de especular y realizar otras actividades de generación de dinero offshore.
Muchos argumentan que mantener su patrimonio en su país de origen es arriesgado, lo que es cierto en algunas circunstancias, pero es necesario reflexionar sobre las razones para utilizar estructuras offshore; la protección de activos está totalmente permitida, pero evadir impuestos es un delito de hurto. Los poseedores de capital transfieren sus ingresos a estos paraísos fiscales y evitan colaborar al desarrollo de sus países. La flexibilización y desregulación de las economías permitió el libre flujo de estos capitales. El dinero que escapaba de estos países, terminaba engrosando las arcas del mercado financiero, que a través de los organismos internacionales de crédito, brinda préstamos con altos intereses a estos mismos países que vieron perder su capital por la especulación financiera y la evasión fiscal. Las élites económicas de los países en subdesarrollo fugan su capital al exterior sin declararlo. De esta manera, los países se ven obligados a pedir préstamos. En 2008, África poseía una deuda de ciento setenta y siete mil millones de dólares, cifra mucho menor al capital que sus élites fugaron del continente.
Se ha intentado muchas veces crear un organismo internacional de regulación financiera en la ONU, iniciativa bloqueada siempre por intereses muy poderoso, principalmente por EEUU y Reino Unido. La idea de evitar un procedimiento democrático de decisión global sobre la recaudación tributaria trans-fronteriza, radica en la intencionalidad de los más ricos y poderosos de mantener este sistema de saqueo mundial a las clases medias y bajas del planeta. El petróleo de Gabón, el oro de Mozambique no ha beneficiado a su población. Sino a las empresas transnacionales que han extraído los recursos de esos pueblos y fugado sus ganancias al exterior sin pagar impuestos, permitido por la élite política currupta de estos países.
La realidad es que la evasión fiscal conduce a la desigualdad en todo el mundo. No sólo en Gran Bretaña, sino en cualquier lugar donde se realice esa “invisible” actividad bancaria offshore. Esa banca offshore necesita un pensamiento “sofisticado” y una riqueza significativa para tener éxito. Este es uno de los principales motivos de que los ricos sean cada vez más ricos, y los pobres, cada vez más pobres.
Fuente:
“Telaraña: El segundo imperio Británico” (The Spider’s Web: Britain’s Second Empire, 2017), es una película documental que muestra cómo Gran Bretaña junto con estas jurisdicciones son los principales actores mundiales en el mundo de las finanzas internacionales.
Se genera así en todo el mundo una desindustrialización. Las economías comienzan a ser controladas por el mercado financiero. En el caso de la especulación legal de divisas, uno debe preguntarse qué pasaría si los países invirtieran sus impuestos, y otras riquezas relacionadas, en ellos mismos, en lugar de especular y realizar otras actividades de generación de dinero offshore.
Muchos argumentan que mantener su patrimonio en su país de origen es arriesgado, lo que es cierto en algunas circunstancias, pero es necesario reflexionar sobre las razones para utilizar estructuras offshore; la protección de activos está totalmente permitida, pero evadir impuestos es un delito de hurto. Los poseedores de capital transfieren sus ingresos a estos paraísos fiscales y evitan colaborar al desarrollo de sus países. La flexibilización y desregulación de las economías permitió el libre flujo de estos capitales. El dinero que escapaba de estos países, terminaba engrosando las arcas del mercado financiero, que a través de los organismos internacionales de crédito, brinda préstamos con altos intereses a estos mismos países que vieron perder su capital por la especulación financiera y la evasión fiscal. Las élites económicas de los países en subdesarrollo fugan su capital al exterior sin declararlo. De esta manera, los países se ven obligados a pedir préstamos. En 2008, África poseía una deuda de ciento setenta y siete mil millones de dólares, cifra mucho menor al capital que sus élites fugaron del continente.
Se ha intentado muchas veces crear un organismo internacional de regulación financiera en la ONU, iniciativa bloqueada siempre por intereses muy poderoso, principalmente por EEUU y Reino Unido. La idea de evitar un procedimiento democrático de decisión global sobre la recaudación tributaria trans-fronteriza, radica en la intencionalidad de los más ricos y poderosos de mantener este sistema de saqueo mundial a las clases medias y bajas del planeta. El petróleo de Gabón, el oro de Mozambique no ha beneficiado a su población. Sino a las empresas transnacionales que han extraído los recursos de esos pueblos y fugado sus ganancias al exterior sin pagar impuestos, permitido por la élite política currupta de estos países.
La realidad es que la evasión fiscal conduce a la desigualdad en todo el mundo. No sólo en Gran Bretaña, sino en cualquier lugar donde se realice esa “invisible” actividad bancaria offshore. Esa banca offshore necesita un pensamiento “sofisticado” y una riqueza significativa para tener éxito. Este es uno de los principales motivos de que los ricos sean cada vez más ricos, y los pobres, cada vez más pobres.
Fuente:
“Telaraña: El segundo imperio Británico” (The Spider’s Web: Britain’s Second Empire, 2017), es una película documental que muestra cómo Gran Bretaña junto con estas jurisdicciones son los principales actores mundiales en el mundo de las finanzas internacionales.
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